Estamos mal, debí admitirlo aunque logré evadirlo por un tiempo. Tosemos en el codo y miramos de reojo, observamos las monedas con más desconfianza que antes, y algunas bocas se escondieron tras ese blanco que da miedo. Y pensar que nosotros nos preocupábamos por no arrugar el mantel o que no se pase el agua para el mate.
Los actores se escondieron tras bambalinas y la música dejó sorda la cuidad. Nos quedamos con ese agudo “piiii”, y las persianas bajas. Corrimos sin dirección, hasta que vimos el puente tajando la autopista. Y por la sucesión que tienen las cosas nos encontramos, ahí en el medio, con las manos limpias y sin bufandas. Y pensar que antes íbamos rozando el alambrado con los ojos cerrados, mientras sentíamos el destello de esa luz agonizante tras algunos edificios. O agarrábamos el primer palito que encontrábamos tirado por ahí y acompañábamos los pasos con el roze del alambre.Y nos agarrábamos las manos sin desconfianza.
Nos cruzamos de frente, nos abrazamos por instinto, y nos quedamos callados. Habían muchos menos autos que siempre, y las nubes parecían mas grises, más enfermas, más de este invierno 2009. Las miramos, nos reímos con esos nervios de preocupación, y falsamente despreocupados nos tomamos de la mano, otra vez por instinto.Y finalmente llegamos, prendiste la tele, y quedamos enfermos, son esas cosas de este invierno, se hizo más frío que nunca.
martes, 7 de julio de 2009
miércoles, 1 de julio de 2009
Otra vez

Volvemos al tiempo, vamos en tiempo, navegamos por ahí. Y en los recuerdos de los colectivos los minutos se minimizan, ¿dónde quedaron los minutos que fueron? ¿ cada uno de esos sesenta segundos?, los quiero, no me despojes de ellos… ¿Cómo se hace para conservar exactamente el momento? No me digas que te acordás de todo, no mientas. ¿Dónde quedan los minutos que ya no vuelven? ¿Qué es? Susurran de vez en cuando en la noche, en algún poste de luz en las madrugadas, tal vez en algún acorde de bandoneón, pero… ¿vuelven?
El tren despoja a las vías, y la distancia las achica, el tiempo lo hace consigo mismo, parados en el último vagón nos acercamos más a la Terminal, nos alejamos más de… Reciclamos constantemente, sentimientos, risas, llantos, luces, silencios… No hablamos, pero susurran atrás de la cama después de quedar sin tiempo, y volvemos a ser lo que no somos.
Puse música para evadir tan lindo silencio, para no escuchar tan ciertos susurros, para apagar tan tenues luces… Para acostarnos en una sábana “espiraleada” de esas en las que duermen los músicos nocturnos, los flautistas velados, de esas que son aspiradas por los tornados que salen de las alcantarillas cuando el alba apenas empieza a asomar y contornear nubes.
Dormimos, por ahí navegamos, los minutos se evaden, pero dónde, ¿se subliman? Como siempre hace lo que quiere, el más libre de todos, el más amplio, el tiempo, el tiempo, el tiempo. Lento vamos cayendo, lento, lento, lento, el humo en la ventana de tu pieza y yo tapada hasta la cabeza veo como nos acercamos al centro de la alfombra, aspirados por el tornado, y las tazas vacías se caen, la tele se apaga, la música calla, los cuerpos se juntan... y el humo se hace todo negro.
El tren despoja a las vías, y la distancia las achica, el tiempo lo hace consigo mismo, parados en el último vagón nos acercamos más a la Terminal, nos alejamos más de… Reciclamos constantemente, sentimientos, risas, llantos, luces, silencios… No hablamos, pero susurran atrás de la cama después de quedar sin tiempo, y volvemos a ser lo que no somos.
Puse música para evadir tan lindo silencio, para no escuchar tan ciertos susurros, para apagar tan tenues luces… Para acostarnos en una sábana “espiraleada” de esas en las que duermen los músicos nocturnos, los flautistas velados, de esas que son aspiradas por los tornados que salen de las alcantarillas cuando el alba apenas empieza a asomar y contornear nubes.
Dormimos, por ahí navegamos, los minutos se evaden, pero dónde, ¿se subliman? Como siempre hace lo que quiere, el más libre de todos, el más amplio, el tiempo, el tiempo, el tiempo. Lento vamos cayendo, lento, lento, lento, el humo en la ventana de tu pieza y yo tapada hasta la cabeza veo como nos acercamos al centro de la alfombra, aspirados por el tornado, y las tazas vacías se caen, la tele se apaga, la música calla, los cuerpos se juntan... y el humo se hace todo negro.
lunes, 22 de junio de 2009
Núcleo bonaerense
La cuidad se transparentó
La cuidad se transparentó. Toda, todo, menos las ventanillas de los trenes. En ellos se veía reflejada una cuidad que no era, algo que fue, pedazos urbanos que transformados se materializaban en todo eso. Reflejo que mostraba otra cuidad, como sucede con nosotros, tenemos otras personas iguales a nosotros ahí, eso somos y no somos a la vez. Una invención humana que acabó por inventarnos. Y ahora, las puertas se abren solas, en una cuidad casi enmudecida de sonidos. Gris de carteles publicitarios y edificios de sombras, la población parecería más grande. Reapareció esa gente que vivía tras los hoteles, los que dormían en la “M” de Mc. Donalds y el arriba o abajo de la General Paz, y quién sabe en cuántos lugares más, si se escondían evidentemente muy bien. Tuvo que transparentarse todo para vernos bien a la cara, sin embargo, las ventanillas… Quedaron ellas para seguir viendo la paridad humana, la otra cuidad. Y las lagunas nos mienten, hasta el mismísimo Río de la Plata. Los espejos son paredes cuyo armazón nos muestra lo de atrás y lo de atrás y lo de atrás. Se forman caminos y senderos interminables y se reflejan, y se reflejan. La luna nos engaña desde ahí arriba, y ahora pareciera que el cielo es menos lejano, que las nubes se mezclan con las sendas peatonales, y el Obelisco, tan criticado, parecería de hielo, haciendo geométricos los celestes y destellos del cielo, en cuatro caras rectangulares. Y nos paramos frente a ellas y nos miramos, pero nos mienten. Las ventanillas parecieran mostrarnos como somos, como quedamos luego de tanta transparencia. ¿Dónde quedaron los aires de tango grises que se mezclaron con los sueños arrabaleros? No nos digan que es un sueño que jamás comenzó, o que simplemente es uno complejamente real, irreal. Las hojas de los árboles intentan cubrirnos del sol, y apañarnos en el otoño, parece invierno. Colores han quedado pocos. La gente sale a la calle, se han encontrado con personas que no veían hace tiempo. El amor prohibido ha fracasado para siempre, las escondidas se han muerto para siempre. Pero la verdad no es sinónimo de transparencia, no nos han despojado de la ropa, seguimos vestidos. Es la cuidad. La cuidad nos ha hecho cuidad y sus vestigios nos han dejado urbanos de todo. Desde las estaciones de subte miramos a la gente caminar, correr y seguir corriendo. Imposible escapar. Y como la lluvia ansiada en época de sequía, un balde multicolor se abalanzó sobre nosotros, resbalaron arco iris, descendieron a toda velocidad por las lomadas y los pasillos de San Telmo, llegaron hasta los limites nacionales, y nos han dejado negros, y blancos, y azules también. Tiñeron todo, absolutamente, el amor oculto ha resurgido y se esconde en los rojos más incandescentes, las escondidas son múltiples. Pero nos han transformado nuevamente, otra cuidad, las ventanillas son opacas, no hay reflejo, los lagos nos siguen mintiendo.
Sentados frente al movimiento del agua, no logramos descifrar el color del Río de la Plata.
Sentados frente al movimiento del agua, no logramos descifrar el color del Río de la Plata.
sábado, 20 de junio de 2009
Rotación de soles

Un camino que empieza en su fin, se llena en su vacío, y se tiñe en transparencia. Y ahí conduce, donde estamos. Es seguro que no te sorprendan mis palabras, las deducís como yo lo hago con tus contestaciones. Y es que hay algo más. Ya te dije, me hice de tu néctar cuando quería crecer, y acá me ves, describiéndote tan bien, y lo que no digo, lo pienso, y los silencios, aún guardan más. La sangre tendrá mucho que ver, pero más allá de eso, más allá de eso, vos...ROtación de sentimientos nos mueven y conectan, ya lo supimos muchas veces. Y cuando te falte aire, acordate de mi nueva pieza, y cuando te falte sol, te los doy, sabés que me encanta hablar de ellos y dibujarlos, y cuando tengas hambre, hay medias naranjas. MIs pies se apoyaron en tus manos y me sostenés, aunque te creas cansada, sos fuerte, aunque lo dudes. Y no tropieces con lo que viste, pudiste saltarlo varias veces. Fusioná las palabras con los brazos y las piernas y movete como lo hacías. Son angustias, lo sabemos, bien lo sabés. Pero tras las piedras que lloran se ocultan las verdades más oscuras, y vos casi las ves. Puede que caiga constantemente en un suelo inestable, poco seguro de letras propicias, pero se escriben solas, se dicen solas, se enlazan en las que no decís, y en las que no digo también. NAda es tan malo aún, en el camino es siempre primavera, y las cajas que escondimos siguen sin aparecer, tranquila, la cuidad es gris pero se tiñe con los sepias cuando abrís el balcón. Reparate en las hojas, y en las lecturas de las siestas del fin de semana, que un colectivo, un tren y subte son el espacio sujeto por el tiempo, tiempo subjetivo que no nos aleja de lo que somos, persiste. Empezaste vos, sigo yo, que te seco las lágrimas que no secan a la luz.
domingo, 31 de mayo de 2009
Perversas cúpulas

Muy original acato sentimientos con mensajes de publicidades, soy de esas personas en las que piensa un “creativo” a la hora de realizar la publicidad en la que se pone en juego su súper mérito, por el cual estuvo estudiando varios años. ¿Entonces? Tanta es la inseguridad que todo lo que me rodea es real, todos tienen razón y la tienen muy clara. Siempre me sucedió, pero variaba la influencia en las risas y las lágrimas, lloraba más reía menos, reía más y lloraba menos, lloraba más y reía más, no lloraba ni reía. Manejada a control remoto, como el animalito virtual que había que darle de comer, estar al día con sus vacunas y si se te moría, “Papá reviví al animalito”. Igualmente nunca tuve uno de esos.
La cosa es que son esos períodos en los que al levantarte a la mañana (léase como temprano, más o menos, o muy tarde) uno se encuentra con hilos atados a las articulaciones y hace todo sin movimientos propios. Son esas mañanas que duran meses. Que duran años. Que duran siglos. Que duran segundos en los que algunos astutos, pudientes, pocos, tomaron el control de los hilos (léase a su criterio).
lunes, 25 de mayo de 2009
Poesía del semáforo televisivo.

Eso es lindo,
es lindo.
Eso es feo,
es feo.
Ahora ya no es lindo,
la verdad que no.
Él es malo,
malo.
Ese otro es bueno,
es bueno.
Votá al bueno,
al bueno.
Es simpático,
muy cómico.
Mirá como roba aquel,
el simpático es mejor.
Ese es lindo,
lindo.
Lindo+simpático+bueno,
= vos.
Esos censuran,
vos= no censura.
Esa pantalla es buena,
pantalla= vos.
Entonces vos,
entonces yo.
Votá al bueno,
entonces vos.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Un ceibo

Encontré la suma de ganas, concentradas en las raíces. Floreció con el tiempo, germinó por el aire. Formó nubes y ramas. Dibujó hilos e hizo llover hojas. Y en el invierno, los pétalos, y en los milagros, las flores. En el verano, las sombras. Ascendió hasta el sol. Rodeó continentes, construyó puentes sin obstruír barcos. Hallé todos los verdes, en la cosa más chica, lo de gigante de lo imaninable. Te enredaste desde el astro más grande hasta el núcleo de la Tierra, ahora camino y duermo por ese tramo larguísimo, cortísimo. Pusiste hasta las tazas sobre la mesa del jardín. Me senté sola a mirarte tomar, a mirarte, a mirarte germinar, a mirarte, a mirarte ser, a mirarte, a mirarte...
sábado, 16 de mayo de 2009
Mamushcas

Una cajita que tenía una esperanza que tenía un deseo que tenía ganas que tenía miedos que tenía dudas que tenían intriga que tenía ansias que tenían intraquilidad que tenía incomodidad que tenía intranquilidad que tenía ansias que tenían intriga que tenía dudas que tenían miedos que tenían ganas que tenían un deseo que tenía una esperanza que tenía un cajita
sábado, 2 de mayo de 2009
Partida

Se fue. ¿Por qué? Porque grité. ¿Cuándo? Casi todo el tiempo. ¿Y qué más? Y todo el resto es menos más menos más menos… ¿Y ahora? No se. ¿Qué se hace? El tiempo ¿El tiempo? Se hace solo. ¿Y la maduración se hace del tiempo? Supongo ¿Y los dolores también? Supuestamente es cuestión del mismo. ¿Las alegrías no? Tal vez. ¿Y qué pasa entonces? Se fue. ¿Soledad? Nunca ¿Pero? Necesidad. ¿Arrepentimiento? Siempre hay un poco de eso. ¿Lo repetirías? Hoy no, mañana si. ¿Entonces? No se. ¿Segura? No. ¿Algo productivo? Un poco, un poco…Pero se fue, se fue… ¿Solo? Nunca. ¿Y ahora el reencuentro? Y ahora la espera de un regreso renovado. ¿Entonces? La espera ¿La espera? No ¿Los hechos? Si. ¿Voy? Si, y ahora limpieza de vergüenzas torcidas sobre la recta por la que se fue.
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