jueves, 1 de mayo de 2008

Todo mentira esto.


Un hombre corta flores ajenas para un ajeno. Otro ajeno toma un libro de su biblioteca personal ( que contradictoriamente le es ajena). Lo abre al azahar en la página 70. Allí ve una imagen de un ajeno cortando flores ajenas para otro ajeno. Mientras tanto un fotógrafo recuerda un pasado ajeno mirando sus fotos antiguas, entre ellas la de un señor ajeno a él, que mira la imagen de un libro ajeno, en la cual hay un hombre que corta flores ajenas para un ajeno. Finalmente, toma la foto y furiosamente la lanza al fuego que intentaba abrigarlo del triste frío.

Abre la puerta y una violenta ráfaga de aire helado apaga en un instante lo que antes era cálido( los cálidos se esfuman en los frígidos opacos en estos tiempos). Camina sin rumbo fijo y se detiene ante algo ajeno, una flor, y decide cortarla, para luego dársela un ajeno.

Qué se yo, me lo contó una persona que jamás volví a ver, pero estoy casi segura que de algún lado la tenía. En realidad ahora que pienso jamás la había visto hasta ese entonces, me era totalmente ajena, pero ahora ya no. Aunque...con ajenos no hablo.

1 comentario:

Diego Paladino dijo...

todo lo que me produzca intriga deja de ser ajeno