
Te vas de a ratos, y en tu ausencia te hacés más fuerte, más débil, más confuso, menos necesario, más capricho. Esos ratos menos deseables, más llenos de esperanza, más deseables de un fin. Y cuando volvés, sos menos vos. Seguí yéndote que va a quedar la nada. Sigo yéndome que voy a ser la nada.
Y seremos aire contaminado por querer querer y no necesitarnos nunca.
Y seremos aire contaminado por querer querer y no necesitarnos nunca.
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